Desde el primer momento, la OSCH y el Coro Talía demostraron que su posición de honor en el panorama musical español no es una casualidad. Este joven colectivo musical, a las órdenes de una cada vez más eficaz directora, demuestran concierto tras concierto un nivel muy fiable, especialmente el Coro Talía, capaz de interpretar embelleciendo unas letras que, en exceso costumbristas, pueden llegar a producir un excesivo cansancio para el espectador. Silvia Sanz organiza a sus huestes musicales de forma que música y movimiento no se solapan . Ella es capaz de distribuir la algarabía típica de la zarzuela, con orden y claridad tímbrica, aligerando la música cuando se necesita y, apabullando al oyente con enormes volúmenes sonoros capaces de emocionar al más pintado.
Y así ocurrió. Un auditorio entregado pudo disfrutar de cuatro bises y de la entrega absoluta de los casi ochenta músicos que en el escenario allí se encontraban.
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